¿VII?
un paquete de galletas de arroz, dos leches descremadas, edulcorante (el azúcar no endulza café).
caminata.
un perfume, "sí, ya conoce muchos, necesito algo nuevo, que perdure..." lucha de fragancias.
caminata.
ODIO cómo me hacés sentir, años luz después, entre las caras desconocidas, entre las bolsas brillantes y las bocinas incesantes. siempre fui muy ingenua, lo sé.
caminata.
"estoy buscando cereales, pero no sé cuáles, solo cereales para merendar..." el éxito viene de la mano de las pasas de uvas (y eso que siempre las desprecié).
conversación telefónica y a mudarse de cabeza.
hola tobogán, siempre te encuentro, lejos, cerca, sos mi propia creación de días de sol entre manos conocidas.
y hoy mientras leía a Piglia, con todas esas descripciones sobre la interrupción y la condena y Felice y la soledad de la escritura, miré a mi alrededor y solo encontré ese café recién hecho y esas galletas que compré hace tan solo un día y noté el anhelo de encontrarse* a uno mismo, una y otra vez, en esa forma de escritura a la que muchos (o solo yo) llamamos "pensamiento".
*nótese la corrección en la segunda lectura: el cambio de una "t" impertinente por una "s" que aclara el sentido de lo que quería decir, pero que deja de lado ese fluir de la conciencia que todavía sueña con encontrarTe.
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