extrapolar (999.999)

si te sigo soñando te vas a caer a pedazos como el edificio ese que imagino cuando viajo en el colectivo y miro para arriba porque las personas son todas grises en el día de lluvia. o quizá te deshacés en millones de partículas cada una más pequeña que la anterior para viajar más rápido que la luz hasta mi casa para tomar el té en mis tazas nuevas que son como las antiguas o quizás más hermosas. te prometo que compro infusiones variadas, así tenés la opción de elegir el sabor y el color que más te gusten. y también algunas torres de galletitas en platos con elefantes que recorran el mundo redondo que les tocó vivir.
bueno, ya que estamos, también me voy a anotar en una servilletita bordada todas aquellas palabras que quiero que escuches de mi propia boca, como un hechizo salvaje pero sutil que nos lleve de paseo hasta la pregunta eterna. sí, quiero.
y nubes y violetas de los alpes y monos que salten de un lado al otro del pequeño departamento y también palmeras de alturas desconocidas, que lleguen hasta el mismísimo sol y que a la vuelta nos bajen los rayos menos ultravioletas que encuentren para que nos alumbren y nos mantengan cálidos y rozagantes y exudando más partículas brillosas que giren sin detenerse, como el baile infinito de creernos inmortales así.
y cuando estemos seguros de que todo es como una fotografía, te pido por favor que no abras los ojos, sino que los dejes así como están, medio en penumbras hermosas de aromas y colores y más caricias olvidadas en las ganas de, y que te entregues a la música de aquellos músicos que están allá, porque ellos son el camino más directo hacia la pregunta eterna.
sí, quiero.

SUEÑO PREMONITOR (1.000.000)

como un presagio de algo que pasó o que viene caminando con forma de nubes o mariposas y su silueta trae aparejado el mensaje rosa chicle. en la tele dicen que el corazón depredador está destrozando todo a su alrededor y yo les creo (eso que no soy muy adepta a los programas de noticias), porque mi casa es el desastre fatal, producto de días de sentarme en un sillón a flotar mientras acorto distancias con una tijera, reformulo mapas y formo la pangea personal que te acerque más a mí ahora y siempre. es una solución tan simple que parece irreal: con solo dar unos pasitos nos encontramos bajo el árbol de paltas que tenés en el jardín.
y el sueño decía algo así: "yo era la persona con más voluntad que vayas a encontrar en este nuevo gran continente. sí, y estaba con los brazos abiertos y te esperaba y cuando llegabas te miraba con ojos pertenecientes o relativos a los sueños y te sonreía. era la sonrisa más brillante que hayas visto jamás. sí, y después no te quería dejar ir, solo porque olvidaba que con unos pasitos siempre iba a llegar al árbol de paltas que tenés en el jardín. cuestión que volaban mariposas y nubes y yo te tiraba con corazones para ver si alguno te pegaba de lleno en la frente y te marcaba mi nombre, para que lo puedas mirar cada vez que te peines frente al espejo (claro que ahí aparecería al revés, ceciliaailicec). y los disparos no fueron tan certeros pero, al parecer, funcionó eso de batir pestañas y enrularse los cabellos al ritmo de una canción de beck y me acompañaste hasta la fuente y me miraste fuerte, como un rayo que me atravesó el cráneo, esa caja ósea en que está contenido el encéfalo (sic), y yo sentí que éramos uno.
después, la fatalidad mayor: te saludé con un ademán extraño, porque ya no tenía manos, y utilicé mis aletas de pez para salir nadando con rumbo desconocido, mientras vos me saludabas desde la orilla del continente redondo como este mundocorazón de pez. con nado firme pensé que quizás, de camino a tu casa, te agarraba desprevenido uno de mis disparos perdidos y te convertías en un vertebrado acuático también, para nadar conmigo en dirección opuesta a las agujas del reloj y siempre bordeando el continente, para detener el tiempo de una vez por todas y que no nos importe."